lunes, 28 de noviembre de 2016

El reto de las empresas ante el desafío del mundo digital


Economipedia

La clave para sobrevivir en la era digital es renovarse y adaptarse al nuevo modelo de negocio. Gracias a Internet, a la tecnología móvil y al Internet de las cosas, la interconexión entre las personas, empresas y lugares está creciendo a ritmos imprevisibles.

Esta transformación digital ha hecho que aparezcan fenómenos como el big data, las redes sociales o el internet de las cosas. Estos factores están influyendo de manera positiva en la revolución digital. Según un estudio publicado por The Boston Consulting Group, las empresas que usan Big Data incrementan un 12% más sus ingresos con respecto de las empresas que no lo utilizan.

¿Qué sucede con el modelo de negocio empresarial?

La aceleración del cambio tecnológico afecta a todos los sectores, es por ello que las empresas deben reformular un nuevo entorno empresarial, es decir, un nuevo modelo de negocio. Este nueva estrategia a seguir se debe adaptar al nuevo cliente, que está cada vez más conectado a Internet y por lo tanto tiene un mayor acceso a la información. Hoy en día ya podemos comprobar como carpinteros, albañiles, peluqueros,entre otros, ofrecen sus servicios por Internet, como personas desempleadas crean un vídeo de su currículum y lo publican en los portales de empleo o como las empresas responden a las consultas o reclamaciones por redes sociales.

¿De qué manera influye esto a las empresas?

Si los usuarios reciben cada día más información, las empresas tendrán que luchar por ser la mejor empresa. Sin embargo, con eso no será suficiente y las empresas deberán también ofrecer una mayor atención al cliente que ayude a potenciar y favorecer la relación con el mismo. Así pues, este nuevo entorno exige una mayor participación e innovación continua por parte de la empresa para convertir sus servicios en experiencias únicas.

Esta era de la digitalización abre puertas para conocer mejor a los clientes, saber cómo vive la gente y qué necesita, permite innovar en nuevos productos y servicios, en nuevas formas de comunicación y bases de datos para gestionar toda la información tanto de los clientes como de las empresas competidoras.

Además, con estas mejores las empresas pueden expandir la presencia de su marca en la red, incrementar la relación con los clientes y así darse a conocer más rápidamente. Los usuarios están cada vez más conectados a Internet y por lo tanto, sería la vía más efectiva para llamar la atención de los mismos.

En definitivas, en esta nueva era, no sobrevivirán las empresas más grandes sino aquellas que se adapten a este nuevo escenario digital y que por lo tanto, podrán incrementar sus beneficios.

domingo, 13 de noviembre de 2016

El Poder de la Oratoria, por Renny Yagosesky


Uno de los dones más trascendentes que tenemos los seres humanos es nuestra capacidad para hablar. Hemos sido dotados del poder de la palabra y con ella influimos en otros para lograr objetivos de beneficio común o para alcanzar metas  personales. Sin embargo son pocos quienes logran comprender el alcance, los beneficios de desarrollar lo que podríamos denominar “El poder de la Oratoria”. No es por casualidad que tantos importantes líderes que ha conocido la humanidad tenían entre sus mejores atributos una oratoria destacada.

En términos básicos, se entiende por Oratoria, el conjunto de habilidades y actitudes que le permiten a una persona expresarse de manera elocuente y persuasiva, especialmente frente a grupos. Cualquier estudiante, vendedor, líder o docente, requiere potenciar estas capacidades si desea tener éxito. Y es que el dominio de la oratoria trae numerosos beneficios: nos permite vender mejor nuestras ideas, mejorar las relaciones y ganar el respeto y la cooperación de los demás.

Un buen orador debe saber manejar su voz y poder expresarse con claridad, sencillez, concisión, coherencia, fluidez, naturalidad, belleza e impacto. Hablar con claridad, significa tener las ideas claras antes de expresarlas. La sencillez se refiere al uso de un lenguaje comprensible para todos. La concisión tiene que ver con decir lo esencial, con pocas y precisas palabras. La coherencia se relaciona con mantener el hilo temático y no desviarse del tema principal.



En cuanto a la fluidez, quiere decir presentar las ideas de manera corrida, sin pausas largas o muletillas, que revelen inseguridad o escaso vocabulario. La naturalidad se relaciona con desplegar una expresión espontánea sin artificios, afectaciones, fingimientos o poses. La belleza o elegancia expresiva, se propone dotar la expresión de condimentos, de agregados como entonaciones, metáforas o adjetivos, que le den un cierto atractivo al discurso y produzcan en el oyente el deseo de escuchar más. Y el impacto, se refiere a lograr dejar huella en el público, destacar al punto de poder ser recordado luego de finalizar la exposición, ya sea por el tema, la imagen, los conocimientos, el vocabulario, el sentido del humor, la cultura, la versatilidad o la simpatía.

El talento, el conocimiento y la experiencia, son tres comodines muy valiosos en el arte de hablar en público. Aunque existen también aspectos psicológicos que deben considerarse: el buen orador debe querer serlo, confiar en sí mismo, saber usar la voz, disponer de un amplio vocabulario y saber relacionarse con el público.

A manera de resumen, diremos que hablar en público es un don de pocos, no porque no sea un potencial extendido, sino porque pocos se dedican a desarrollar esas potencialidades y tienen la paciencia para ver la semilla del esfuerzo germinar en el momento en que así corresponda.

Si desea aprender a expresarse adecuadamente en público, le recomiendo leer mi libro “El Poder de la Oratoria”  en su nueva edición.


El Dr. Renny Yagosesky es Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor
Twitter e Instagram: @doctorrenny

domingo, 9 de octubre de 2016

Los problemas de dinero


Dr. Renny Yagosesky Ph.D en Psicología, Conferencista y Escritor @DoctorRenny


No es secreto que desde hace varis años, los venezolanos vivimos momentos críticos desde el punto de vista político, económico y social. Sin embargo, en razón de las necesidades de supervivencia y de mantener un nivel mínimo de calidad de vida, muchas personas priorizan el asunto del dinero por encima de otros factores. Alguien me decía hace apenas unos días: “mientras los grupos de poder pelean yo necesito pensar en producir pues necesito dinero”. Y así como este señor, todos necesitamos ganar dinero.

El dinero es un recurso poderoso que se usa como valor neutro con capacidad de intercambio para adquirir bienes y servicios. Muchos sufren por carencia de dinero y hacen lo imposible por poseerlo, preferiblemente en grandes cantidades, para satisfacer sus necesidades, complacer sus deseos, llenar vacíos, dominar a otros o ayudarlos en su superación.

Cuando pensamos en las asociaciones que culturalmente se hacen con el asunto del dinero, podemos pensar en términos como: libertad, oportunidades, lujo, poder y placer, pero también miedo, delito, perversión y pecado. Socialmente tiene tal relevancia que según un proverbio árabe: “al perro que tiene dinero se le llama señor perro”, y para la mente aguda de Tolstoi: “quien tiene dinero tiene en su bolsillo a quienes no lo tienen”.

La carencia de dinero nos afecta en las emociones, la salud y las relaciones. Algunos se asustan, se deprimen, sufren de estados ansiosos o se aíslan y hay quienes llegan por razones de pobreza, desesperación o vergüenza, a atentar contras sus vidas. Los códigos éticos y morales son puestos a prueba, se pierde estatus e influencia social y pueden producirse episodios emocionales traumáticos que dejan huella. Pueden perderse amigos y parejas, Con razón decía Juvenal “El dinero se llora con un pesar más profundo que a los amigos o a los parientes”.

Sin embargo, es posible que suceda algo diferente y positivo: que una crisis de dinero lleve a las personas a hacer una revisión profunda de su vida, su vocación, su trabajo, su productividad, su manera de administrarse e incluso de su futuro y sus metas. Dice un refrán que las peores tormentas forjan los mejores marinos. Y con los problemas de dinero, puede surgir lo peor pero también lo mejor de nosotros.

Las dificultades económicas pueden deberse a situaciones contextuales como las que vivimos en lo nacional: alto costo de la vida, caída del consumo, falta de materia prima, malas políticas económicas y otros factores que los economistas conocen mejor que nosotros. Y hay, además, agentes individuales y culturales como: inseguridad, incapacidad, malos hábitos de consumo, aprendizaje familiar y cultural y falta de previsión, entre otros.



Algunas precauciones pueden resultar muy útiles, por lo cual vamos a ofrecerlas.
  • El enfoque mental debe apuntar a las soluciones más que al problema, pues la solución reduce las carencias, mientras que el enfoque en el problema promueve la queja, la crítica, la frustración y reduce la creatividad.
  • Mentalidad optimista. Piense que va a lograr resolverlo, mantenga sus expectativas en positivo, pues las expectativas favorables aumentan la confianza, expanden la creatividad y potencian la voluntad.
  • Haga una lista de opciones: anote todas las formas típicas y novedosas como usted podría producir dinero.
  • Relaciónese: Apóyese en sus amistades y promueva alianzas productivas, ganar-ganar.
  • Valore el dinero: Reduzca el estilo gastador y compre solo lo necesario.
  • Controle: Lleve control minucioso de los ingresos y egresos.
  • Prepárese: estudie, aprenda un oficio, hágase más competitivo.
La consciencia del dinero y su influencia es relevante, para entrar en nuevos modos de concebirlo y manejarlo, que nos permitan vivir con más tranquilidad y menos dificultades. Recordemos las palabras de Robert Kiyosaki: “lo que usted gana no es tan importante como lo que usted conserva”.

¿Te has preguntado alguna vez la razón por la qué no alcanzas tus metas?


Amy Cuddy, psicóloga en Harvard, explica que el gran error de la gente al momento de fijar metas, es que se enfocan en el resultado y no en el proceso.

Según Cuddy, las personas promedio encontrarán más éxito y felicidad cuando sus primeros objetivos son realistas.

 Luego de varios estudios, la especialista en comportamiento humano encontró que, frecuentemente, la gente se decepciona por lo poco realistas y mal planeadas metas que se proponen. “Son tan grandes. Tan distantes”, comenta. Por ejemplo, perder 20 kilos o conseguir el trabajo soñado.

Requieren de un millón de pequeños pasos y cada uno es una oportunidad para fallar”, señala Cuddy.

 La forma más inteligente de alcanzar cualquier objetivo es aprender a trazar un mejor proceso.

 Este consejo parece contradictorio, porque lo que se pide es restarle atención a la meta. Sin embargo, la especialista enfatiza en la importancia de la planeación a corto plazo, en lugar de enfocarse en el pensamiento a largo plazo. Perder peso no ocurrirá de la noche a la mañana, es mejor tratar de pasar un buen día durante el proceso.

 Cuando alguien comienza a entrenarse para correr un maratón, no corre 10 ó 20 kilómetros en su primera sesión. En el inicio, se enfocan en recorrer 1 ó 2 km al día. Poco a poco se aumenta la distancia, reseñó MSN Finanzas.

 Eventualmente, con el paso del tiempo, es posible completar cualquier meta, únicamente hay que seguir cada paso del proceso planteado: “Tal vez no te des cuenta, hasta que un día te des vuelta y digas ‘Wow, ahora esto es más fácil para mí, que hace un año’”, dice Cuddy.

4 razones por las que las empresas contratan a personas mayores de 45 años


Muchas empresas valoran la experiencia de estos trabajadores que aportan una alta motivación y un fuerte compromiso con la compañía a la vez que desempeñan sus labores con una mayor autonomía.

Según el sitio Finanzas.com, entre las razones principales que valoran las empresas para contratar a empleados mayores de 45 años se encuentran:

Más experiencia. La posibilidad de tener en plantilla a profesionales experimentados permite a los jefes ahorrar parte del tiempo que emplearían en su supervisión. De hecho, la relación entre costos y rendimiento es excelente para las compañías que pueden obtener buenos resultados desde el primer día debido a que los trabajadores tienen una curva de aprendizaje muy rápida al proceder de otras empresas donde ya les han formado.

Redes de contacto y conocimiento. En un mundo interconectado las empresas valoran cada vez más las redes de contacto que, en el caso de este grupo de trabajadores, suele ser mayor y de más alto nivel jerárquico que la de otro tipo de trabajadores. Los años de experiencia en el desempeño de su trabajo les lleva a tener amplios conocimientos sobre la competencia, los proveedores y los clientes. Poner en valor sin prejuicios esos conocimientos y aprovecharlos es el reto de las empresas.

Menor rotación. Los trabajadores mayores de 45 años son más realistas en cuanto a sus expectativas de futuro por lo que su nivel de compromiso es más elevado. Cuando estos profesionales consiguen recolocarse valoran mucho su nuevo puesto y por ello su rotación es más baja que en otros grupos. 

Mayor motivación. El talento auténtico es un bien escaso y tener 51 años, por ejemplo, no es una buena razón para desprenderse de él. Es importante notar que este grupo está igual o más motivado que otros ya que aún pueden tener importantes necesidades financieras por lo que saben valorar el tener una nueva oportunidad y les lleva a estar más implicados en lograr buenos objetivos tanto para ellos como para la empresa.

Cada vez más los trabajadores senior vuelven a ser vistos como un activo laboral gracias al conocimiento y la experiencia que éstos acumulan y que les lleva a convertirse en agentes de conocimiento para el resto de la plantilla.

jueves, 6 de octubre de 2016

9 señales que demuestran tu éxito


9 señales que demuestran tu éxito (aunque no lo creas)

Si sientes que no eres lo suficientemente exitoso, tal vez estés evaluando las características incorrectas.





Cuando eres una persona ambiciosa sientes que fallas seguido, ¿te has preguntado por qué?  Aunque no lo creas, las metas pueden hacerte pasar tragos amargos cuando las cosas no salen como las planeabas.
Aunque mucha gente no lo acepte, vivimos en un mundo que refuerza este sentimiento, ya que te guste o no, todos comparamos las posesiones materiales con el éxito.
Un estudio por Strayer University encontró que 90% de los estadounidenses creen que la felicidad es el indicador más grande del éxito, (más que el mismo poder o prestigio).
Adrentándonos más en el tema, 67% definió al éxito como tener buena relación con amigos y familia, mientras que 60% dijo que es amar lo que uno hace. Sólo 20% aseguró que la riqueza monetaria es la que determina el éxito.
Cuando se trata de éxito, nuestros ojos suelen llevarnos por mal camino, pues es difícil pensar que aquellos que tienen las casas más grandes, los coches más lujosos y los amigos más influenciadores, no son los más exitosos.
Independientemente de lo que logres, siempre habrá alguien con más y esto te hará sentir que pierdes. Recuerda:
"El problema no es tu falta de juguetes, es creer que éstos indican lo que realmente es éxito".
Si alguna vez te preocupas por no ser lo suficientemente exitoso, tal vez no estás evaluando las características correctas. A veces sólo necesitas un recodatorio de todo lo que has logrado. Estos son los indicadores:

1. Ya no eres el centro del universo

Todos conocemos a gente exitosa que actua como si fuera el centro de todo, ya que, (según ellos) es su mundo y el resto de nosotros vive en él. Eso no es éxito.
El éxito requiere de empatía, de darte cuenta que los sentimientos y sueños de los demás son igual de importantes que los de nosotros.

2. Te mantienes positivo

La esperanza y el optimismo son esenciales componentes de una vida feliz. Si te quedas atascado en las cosas que te han salido mal, te vas a amargar y te volverás resentido. Cuando eso pase fallarás, sin importar lo que hayas logrado.
El éxito real significa siempre ver el lado positivo y creer que tienes el poder de hacer de las peores situaciones algo mucho mejor.

3. Sabes que el fracaso no es para siempre

Haz aprendido que las únicas personas que nunca fallan son aquellas que no lo intentan. Si fracasas, no piensas automáticamente que eres un perdedor, al contrario, ves a éstas como una oportunidad para aprender.
Tus errores pavimentan el camino del éxito y es esa frustración que sientes la que te obliga a ver las cosas de una manera distinta.

4. Mantienes las cosas en perspectiva

Las cosas malas pasan. Es parte de la vida. Pero siempre ten en mente que para muchos, nuestros peores días parecieran vacaciones para los que realmente tiene problemas, como lo es no tener que comer, o intentar sobrevivir a una guerra Civil.
Dejar las llaves adentro del coche, o que no te hayan promovido no suena tan mal si lo ves desde otra perspectiva. Si tu manejas esta hablidad a la perfección ya tienes un gran éxito de tu lado.

5. Pides ayuda cuando lo necesitas

El no querer pedir ayuda, sin importar la posición en la que te encuentres, es una señal de inmadurez emocional.
Pedir ayuda significa que ya entendiste que no tienes que demostrar que eres perfecto todo el tiempo. Hacerlo demuestra que no te da miedo que la gente vea tus debilidades, pues sabes que no se llega sólo al éxito.

6. Te das cuenta que la vida no es un juego al azar

Y tampoco es un sube y baja. Solamente porque alguien logre un éxito enorme no quiere decir que tu pierdas a la misma proporción. Sólo quiere decir que no ganaste esa vez en particular. Un signo seguro de éxito es la hablidad de celebrar el éxito de otros con entusiasmo sincero.

7. Sabes cuál es la diferencia entre ser dramático y ser emocional

¿Recuerdas aquellos días en los que las relaciones estables te causaban pereza y rápidamente te cansabas de cualquiera que te tratara como debería? Si ese tipo de drama ya es cosa del pasado ¡felicidades! Preferir la estabilidad ante el drama ya es triunfar.

8.  Ya no te importa lo que los demás piensen

Sólo te preocupa la demás gente cuando todavía sientes que tienes que probar algo. Así que si ya no te pasa, puedes sentir que lo has logrado.
Cuando eres sincero contigo mismo y tus principios te das cuenta que las opiniones de los demás son sólo eso, opiniones. No tienen efecto en la realidad y no cambian quién eres.

9. Aceptas qué es lo que no puedes cambiar y lo que sí

Hay una gran diferencia entre pesimismo y practicidad. Si hay un huracán aproximándose no hay nada que puedas hacer para detenerlo, pero una vez que aceptas que éste está cada ve más cerca, empiezas a trabajar en cómo mitigar sus efectos.
Sólo te podrás mover hacia delante una vez que hayas explorado tus opciones. Tomar responsabilidad de cambiar las cosas que no te gustan de tu vida es un gran indicador de éxito.
No tiene sentido que te sientas un fracaso solamente porque crees que deberías tener un mejor trabajo, una casa más grande o un coche más nuevo. El verdadero éxito viene de adentro y es completamente independiente a las circunstancias.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Valor y Seducción de Marca



Enrique González

La microeconomía y la economía industrial identifican como una de las estrategias para evitar una feroz competencia basada en precios, tipo Bertrand que supone a los productos homogéneos o commodities, la diferenciación de los productos.

Lo anterior no significa que no continúe existiendo competencia entre productos que a la luz del consumidor ya no son sustitutos perfectos, ni que los precios no constituyan un término o elemento de comercialización  importante, aún cuando no necesariamente el más decisivo.

Tal percepción diferenciada de los bienes por parte de los consumidores puede ser producto de: 1.- elementos objetivos o tangibles del producto –características intrínsecas, físicas, etc.-, 2.- diferencias en la forma de comercialización o acceso al bien –no es lo mismo un leasing que la venta de una Fotocopiadora- 3.- así como producto de la disuasión o diferenciación por medio del marketing y el posicionamiento de la marca.

En el mundo de la moda, una forma de diferenciarse y enviar señales de eventual alto standing y/o calidad del producto y la marca es vía precios. Las macas podrían mantener precios elevados para hacer ver que sus productos sólo podrían ser adquiridos por cierto segmento de la demanda, sacrificando demanda supramarginal por mayores beneficios proporcionalmente hablando, producto del descreme de mercado de aquellos que desean diferenciarse adquiriendo el bien de marca. Es por ello que en países donde hay periodos estacionales de descuentos o saldos, usted encontrará marcas que no ofrecen ofertas o las ofrecen de forma muy limitada –estrategia que ha desplegado una emblemática diseñadora latina de moda con enorme aceptación en España, en épocas de saldos en los grandes establecimientos por departamento-. Otras empresas desarrollan cadenas exclusivas de distribución y venta, las cuales requieren realizar importantes inversiones específicas y en consecuencia desarrollan y perfeccionan acuerdos y contratos verticales con el propietario de la marca donde se garantizan márgenes suficientes para realizar estas acometidas, se limita geográficamente la competencia intra-marca y/o se aplican simultáneamente tarifas en dos partes con pago de royalty por el uso de la marca.

La economía industrial identifica dos forma de diferenciación, la vertical y la horizontal. La diferenciación horizontal se refiere a la situación en la cual dos o más productos se consideran diferentes, sin que haya unanimidad entre los consumidores en cuanto a la mayor o menor disponibilidad de pago por cada uno de ellos. Por su parte, la diferenciación vertical aparece cuando existe unanimidad entre los consumidores en lo que respecta a la mayor o menor disponibilidad de pago por estos bienes. En la mayoría de los mercados existe una mezcla de diferenciación horizontal con diferenciación vertical, conocidas igualmente como diferenciación de variedad y de calidad.

En las sociedades modernas, cuyas economía se basan en modelos de mercado, suele existir un entramado jurídico de resguardo de los derechos de propiedad, con alcance a bienes o activos intangibles. Estos derechos abarcan desde patentes a procesos, productos y fórmulas maestras, pasando por el derecho marcario y de símbolos, así como el derecho de autor y el secreto comercial e industrial.

Obviamente en el mundo de lo perceptivo, desde lo Gourmet y el glamour, pasando por “simples” bebidas carbonatadas de consumo masivo; la disuasión y la diferenciación de marca juegan un papel transcendental.

Dos ejemplos nos vienen a la mente que no podrían ser tan distintos respecto al mercado al que pertenecen cada uno estos pero a la vez tan parecidos en sus estrategias sobre la importancia del valor de sus marcas. El primer ejemplo, el Champagne, vino espumoso cuyos productores, según aseguran algunos conocedores de la materia, no suelen ver con buenos ojos participar en catas a ciegas. ¿La razón probable? Después de décadas de fama acumulada, someterse a una cata a ciegas implica un experimento controlado, donde la variable marca se omite o constituye la variable de control del experimento, para que ante igualdad de condiciones en su presentación, jueces expertos y conocedores, teniendo por objeto pronunciarse sobre la calidad e equilibrio del producto, decidan, sin dejarse influenciar por la etiqueta –sin embargo, alguien podría reparar en el hecho que un buen experto, con capacidad de identificar características propias de marcas o regiones, y con preferencias hacia estas, podría inclinarse a favor de las mismas-. Una cata a ciegas, donde la variable de control es la etiqueta –la información nominal sobre la marca, la bodega, su procedencia, la región de origen, etc.-, podría resultar lapidaria para una empresa que basa su valor en la percepción, disuasión vía marca y etiqueta.

Algo parecido ocurre con nuestro segundo ejemplo, Coca Cola. Esta marca nunca ha solicitado registro o patente de la fórmula maestra de su producto bandera en colas negras. Ha preferido el secreto comercial o industrial. Por lo general las normativas referidas a la materia de secretos comerciales o industriales, y a los derechos de propiedad intelectual, definen como ilegal las formas fraudulentas de conseguir tales secretos, fórmulas maestras, procesos o diseño de productos. Sin embargo, la ingeniería en reversa del producto suele estar permitida. ¿Pero entonces por qué no patentar o registrar la fórmula aún cuando la protección que daría la patente implica un periodo de tiempo limitado, especialmente cuando un análisis químico y un proceso de ingeniería en reversa podría dar con la fórmula maestra, sin derecho a reclamo por parte del creador por ausencia de registro y/o patente?

Richard Posner, abogado y profesor de la Universidad de Chicago, en su libro “El Análisis Económico del Derecho” asegura: “Si el secreto puede descubrirse fácilmente mediante esfuerzos inventivos independientes, el tenedor del secreto tendrá poco que ganar del gasto de recursos en el mantenimiento de un secreto, mientras que si es tan original e ingenioso que difícilmente podría ser descubierto por el esfuerzo independiente dentro del periodo de protección de la patente, la protección más prolongada que conferirá el secreto comercial proveerá una recompensa debidamente incrementada por la creatividad extraordinaria”.

A pesar del análisis correcto, en un principio, de Richard Posner, siendo que pudiera ser técnica y científicamente posible dar con la fórmula maestra, por qué no se ha registrado nunca la fórmula maestra de Coca Cola. No, no existe inconsistencia alguna. Primero, el periodo de la protección de la patente podría resultar corto y segundo, existe un ingrediente que no está en la fórmula maestra ni la afecta, pero que sin embargo sí afecta al consumidor y a su percepción: la marca. Si Coca Cola hubiese registrado su fórmula y con el tiempo habría expirado su protección vía patente, no habría excusa posible para decir que cualquier otra cola negra que usara dicha fórmula no es exactamente igual a Coca Cola.

Supongamos que resulta técnica y productivamente posible replicar un producto, incluso el gusto o sabor del mismo, la mejor protección para evitar que el producto se convierta en un commoditiy es vía disuasión, marketing y diferencia de marcas en el plano de la persuasión. Las patentes suelen durar entre 17 y 20 años, sin embargo ¿cuánto ha durado el posicionamiento de marca de Coca Cola o de la región de Champagne? Aun existiendo el derecho de propiedad intelectual en términos generales, visto está, que podría valer más una estrategia de posicionamiento vía marketing, publicidad y percepción del valor de la marca porque evita la “commoditization” del producto.

Enrique González

Economista, graduado en la UCV. Maestría en Economía Industrial, Universidad Carlos III de Madrid, y Maestría en Economía y Derecho del Consumo, UCLM.