sábado, 18 de mayo de 2013

El papel de la confianza en el éxito económico

El papel de la confianza en el éxito económico

La confianza en uno mismo siempre es mencionada como un atributo deseable para las personas. Se destaca la importancia de fomentarla entre los niños y de crear condiciones que nos permitan mantenerla a lo largo de la vida, haciéndo hincapié en su importancia para tomar decisiones.
El papel de la confianza en el éxito económico

Pero más allá de señalarlo, ¿qué evidencia existe respecto de cómo impacta la confianza en nuestras decisiones, particularmente en aquellas relacionadas con nuestra vida económica y financiera?

En un ensayo publicado en abril pasado por el Journal of Economic Behavior and Organization, el investigador Christo A. Pirinsky del Departamento de Finanzas de la Universidad George Washington de Estados Unidos publicó los resultados de una investigación construida a partir de medir en 12 países cómo la confianza se relaciona con las actitudes económicas de las personas.

Sus conclusiones son que las personas que exhiben mayores niveles de confianza tienden a presentar actitudes que asumen mayor nivel de riesgo y mayor capacidad de emprendimiento; presentan una mejor actitud ante entornos en los que enfrentan competencia y son más proclives a crear relaciones y a involucrarse en situaciones de cooperación e interacción entre personas para alcanzar fines económicos comunes.

Asimismo, aunque no es un tema relacionado directamente con lo económico existe, de acuerdo con el estudio, una clara correlación entre los niveles de confianza y la felicidad que sienten las personas.

El estudio destaca que aunque existen variaciones entre países en cómo se presenta y se manifiesta la confianza, ésta disminuye conforme aumenta la edad y se acrecienta con el nivel educativo de las personas.

Existen, sin embargo, dos temas que pueden resultar contradictorios. El primero es que la confianza llevada al extremo muestra evidencia de incidir negativamente en la conducta económica.

Es peligrosa 
la confianza excesiva

Las personas con una confianza excesiva en su capacidad para enfrentar la adversidad tienen tendencia, por ejemplo, a tomar riesgos excesivos en lo financiero y a tener una menor propensión al ahorro.

Es como si en el extremo, una confianza desmedida en mí mismo me hiciera erróneamente pensar que puedo enfrentar cualquier escenario económico adverso y que no requiero prever mediante el ahorro mi futuro porque mi capacidad me sacará adelante.

Del otro lado, la confianza excesiva provoca una sobreestimación en las capacidades de análisis de ciertas situaciones y ello puede llevar a tomar decisiones financieras incorrectas o demasiado arriesgadas.

Ante ello, ¿es buena o mala la confianza? Claramente, la confianza es un atributo favorable que conviene propiciar y desarrollar. Nutrir la confianza en nuestros hijos es evidentemente un proceso indispensable que les permitirá llevar una vida independiente más sana.

Sin embargo, la confianza debe estar referida al desarrollo de capacidades concretas y al entendimiento de los retos y, en su caso, peligros que pueden acecharnos en el entorno. No debe ser confundida con una confianza ciega que nos haga suponer poseedores de conocimientos o capacidades infalibles, o de sortear sin preparación contingencias inciertas o seguras que el futuro económico nos depara.

Sólo reconociendo las limitaciones de información y capacidad de acción que tenemos y enfrentamos los problemas (adquiriendo de manera consciente las herramientas de educación e información necesarias) y reconociendo la enorme complejidad de riesgos que nos rodean, podemos prepararnos para resolver los retos económicos y financieros que potencialmente afecten nuestra vida y la de nuestras familias.

El Economista

 

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