sábado, 21 de febrero de 2015

Los 15 factores del éxito de Rockefeller



Ana Teresa Trujillo Arroyo / Banca y Negocios

John Rockefeller (1839-1937) fue uno de los pioneros de la industria petrolera. Fundó Standard Oil y llegó a monopolizar el negocio de la distribución petrolera en los Estados Unidos, con 90% de participación.

Tan millonario como controvertido en su forma de actuar, Rockefeller se caracterizó también por promover múltiples proyectos filantrópicos, especialmente relacionados con la educación, ciencia y medicina. Fundó la Universidad de Chicago y la Universidad Rockefeller.

Analizando su vida, se podrían extraer ciertos elementos para tomar como referente en el camino al éxito:

Todo negocio implica una inversión. No existe emprendimiento que surja de la nada. Siempre es necesario aportar alguna idea, dinero, tiempo y trabajo.  Las fórmulas mágicas no existen y quienes las promueven han logrado el negocio de cazar bobos.

Cada logro es un paso hacia el éxito. John Rockefeller entró a trabajar en la firma contable Hewitt and Tuttle el 26 de septiembre de 1855 y a partir de entonces celebraba “el principio de su carrera hacia la libertad financiera”. Estaba consciente de que no se llega a la meta con grandes pasos sino con gran perspectiva. Luego de eso montó su propia firma de corretaje de inversión y posteriormente se adentró en la industria cafetalera. En todo caso, define tu objetivo y sobre la base de este marca un plan de acción. En caso de que haya que replantear la estrategia, siéntate a analizarlo.

Toma riesgos. Empezando con la idea de independizarse luego de que no le dieran un considerable aumento de sueldo, Rockeller siguió la vida de la incertidumbre planificada El corretaje de inversión implica en sí mismo una visión arriesgada y estratégica. Posteriormente, en su momento, lo fue el asumir el negocio petrolero con incipientes vías de transporte y comunicación.

 Date tu puesto.John Rockefeller sabía que era un profesional valioso. Por ello, en su momento se atrevió a pedir un insólito aumento de 200 dólares y pese a que no se lo dieron, evitó rendirse. Tomó esa situación como un reto y decidió él mismo darse su valor. A partir de allí, con ahorros inició lo que sería la forja de su destino y demostró con acciones su valor a nivel profesional.

Presta atención a los detalles. Antes de lograr su imperio, Rockefeller trabajó arduamente como ayudante de contable. Esto le permitió fijarse en los detalles y manejar todo con mucho orden, atención y paciencia.

Maneja tu dinero de manera responsable. Ten presente porque ganes más no necesariamente debes gastar más y siempre debes tener un colchón para subsanar emergencias. Rockefeller fue conocido por manejarse con austeridad, al contrario de lo que mostraban sus pares, que gastaban incontables sumas en lujos.

Dale valor a la investigación y la academia. Para muchos lo importante es producir dinero y quedarse en ese círculo. Sin embargo, la formación educativa permite desarrollar la disciplina, otras formas de ver el mundo y enlazar conocimientos para generar nuevos avances. El personal calificado es una inversión sí mismo.

Ten sentido de la oportunidad, actúa con estrategia. John Rockefeller no actuaba por impulso. Observada el entorno, analizaba los riesgos y posibilidades, estudiaba cifras y cuando tenía la certeza optaba por invertir. Supo aprovechar el momento que le presentaba el entorno y actuó con inteligencia frente a su competencia.

Ten estabilidad familiar. Empezar una familia implica asumir la adquisición de compromisos a largo plazo. Además, contar con personas de confianza con las que se comparten valores, afectos, experiencias y logros proporciona sentido de pertenencia, elevación de la autoconfianza, refugio y motivación.

Aprende a negociar. Plantéate los objetivos y los escenarios de manera clara antes de acudir a una cita de negocios para que tengas el poder de tomar la decisión que aporte mayor beneficio.

Identifica el talento alrededor. Los mejores directivos de Standard Oil venían de la competencia. Rockefeller aprendió a olfatear el talento y a no dejarlo ir. Además, las mismas instituciones que financiaba eran incubadoras de talento.

Aprende a delegar. No permitas que todo dependa de una sola persona o factor, pues si falla, todo caerá por efecto dominó. Además, si eres el protagonista absoluto de la empresa, nunca podrás disfrutar de sus beneficios, pues en realidad serás un esclavo de tu propio proyecto.

Reduce los intermediarios. En su momento Rockefeller logró alianzas con la industria ferroviaria y negoció precio preferenciales. Luego contó con su propia red de refinerías. Esto le permitió no solo diversificarse sino además reducir costos.

Prepárate para los comentarios negativos. Cuando eres un visionario siempre habrá alguien que profetice el fracaso de tu negocio o que critique tus prácticas. En todo caso, no se trata de que hagas oídos sordos, sino que tomes esos comentarios como aprendizajes y los proceses para lograr mejores prácticas. Si te equivocaste no te rindas, es parte del camino.

La imagen lo es todo, actúa con coherencia. Pese a que Rockefeller fue sumamente filantrópico, la poca coherencia de estas acciones con su obrar en el mundo de los negocios puso en entredicho su imagen y obligó a retirarse parcialmente del mundo público.

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