lunes, 9 de mayo de 2016

El valor del profesional en la era tecnológica



En la búsqueda de la vivienda, algunas tareas se han delegado en los propios consumidores, que se ayudan de la tecnología para hacerlas por si mismos: extraer detalles de las viviendas que les interesan, comparar propiedades similares, obtener valoraciones y ver tendencias de precios del mercado, ver los alrededores y los servicios de la zona, …

Por otra parte, hay actividades en las que se requiere un asesoramiento profesional, como documentación, negociación, financiación, fiscalidad, informes del mercado inmobiliario local,… no todos los servicios son uberizables.

En 2015, el 87% de los compradores de vivienda, hicieron el proceso de compra junto con un agente inmobiliario (USA).

El proceso de compra de vivienda es más complicado de lo que parece antes de empezar; diría que es muy difícil si el objetivo el comprador es encontrar la vivienda apropiada al precio y en el momento deseado.

Si nos fijamos en el proceso inverso, los propietarios tienen también un camino complicado para poder vender su propiedad.

No todos los consumidores entienden el valor que confiere trabajar con un agente inmobiliario, ya que la industria inmobiliaria no se ha caracterizado por saber transmitirselo. Es un aspecto que va cambiando en los últimos años: ejemplos de buena comunicación de servicios inmobiliarios.

La opinión pública piensa en los inmobiliarios como meros comerciales, incluso solo como enseña-pisos, cuando el proceso de venta es sólo una pequeña parte de la labor que realizan.

La realidad es que casi el 90% del tiempo de los agentes se destina a aconsejar a compradores y a vendedores, a través del proceso de compraventa.

Los inmobiliarios son vulnerables, no por la aparición de internet y nuevas tecnología, sino porque no hacen un buen trabajo explicando su propuesta de valor o propuesta única de venta; son mejores haciendolo que diciendolo.

La tecnología ayuda a los particulares, pero también a los profesionales.

La tecnología no los hace indispensables, ni los elimina del mercado.

El valor de su experiencia, confianza y servicios diferenciales, es lo que los hace necesarios.

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